Reflexión lunfarda: El ejemplo moral del General Manuel Belgrano, en la Argentina del más de lo mismo…

Hoy, más que nunca, la República Argentina, de un modo imperioso y urgente, necesita, el aleccionador y hermoso ejemplo moral, del abnegado y glorioso General Manuel Belgrano. Un ejemplo de auténtico y verdadero patriotismo, amplio desinterés, admirable honestidad y, una clara y generosa entrega, al servicio de la libertad, la justicia y la sagrada causa emancipadora. Un digno y ennoblecedor ejemplo de grandeza, coherencia y fidelidad, a sus principios éticos, sus valores, su pensamiento, sus convicciones y su conducta; más aún, en un tiempo actual, donde hay quienes, en el campo del quehacer político y la vida pública, suelen con bastante frecuencia, mutar y cambiar de partidos, espacios y agrupaciones, olvidando sus posturas y doctrinas, cívicas e ideológicas y, traicionando y defraudando, de un modo notorio, a toda la ciudadanía… Qué no nos engañen,  los frívolos y vulgares vendedores de imagen, las falsas y truchas apariencias, el externo yfayuto cartón pintado y el superfluo y ficticio caretaje: Los Hombres como los árboles, se conocen y aprecian  por sus propios frutos. Sólo existe un rumbo posible: De la mano, de las múltiples virtudes y el extraordinario ejemplo moral, del general Manuel Belgrano, volver al CAMINO DE LA EDUCACIÓN, LA HONRADEZ Y EL TRABAJO.

La sentida y emocionada celebración del “Día de la Bandera”, rememoró el 199 aniversario, de la siempre recordada desaparición física, del ilustre y glorioso General Manuel Belgrano, quien falleció en Buenos Aires, el martes 20 de junio de 1820, a los 50 años de edad; sufriendo una patética y dramática situación, de fría soledad y muy penosa miseria, después de una vida, infatigable y sacrificada, al servicio de la causa revolucionaria, las campañas bélicas de la emancipación nacional y, el destino y la grandeza de nuestra Patria. El general Belgrano, murió en medio del silencio, la indiferencia, la ingratitud y el olvido, cuando el país atravesaba, un difícil y crítico momento, de convulsión intestina, lucha fratricida, violentas antinomias y, total anarquía. Había nacido, en Buenos Aires, el 3 de junio de 1770, con los nombres de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, en el hogar conformado por Don Domingo Belgrano y Peri y Doña María Josefa González Casero. Abogado, militar, periodista, y hombre público, vocal de la Primera Junta de gobernó patrio, aquel trascendental y memorable 25 de Mayo de 1810, el general Manuel Belgrano, insigne creador de la Bandera celeste y blanca, y singular triunfador, en las victoriosas batallas de Tucumán y Salta; sin duda alguna, supo dejar, para siempre, en los mejores capítulos, páginas y anales de nuestra historia, su tan aleccionador y hermoso ejemplo moral, digno del mayor reconocimiento y el más ferviente homenaje. Un extraordinario ejemplo, de profundo amor al terruño natal, admirable patriotismo, desinterés, renunciamiento y, un amplio corazón, de entrega absoluta y generosa. Un alto ejemplo de honestidad, rectitud y altruismo, más aún, en los tiempos actuales, de ambiciones desmedidas, rencores, antagonismos, falta de honradez y de decencia, enriquecimiento ilícito, actitudes egoístas y, deleznable corruptela. Un bello ejemplo, modelo o paradigma, de coherencia y fidelidad a sus principios éticos, sus valores, su pensamiento, sus convicciones y su conducta, más aún, en el presente contexto del país, donde abundan – especialmente, en la esfera política y la esfera partidaria -, los saltimbanquis, acróbatas y volatineros, los arribistas, los oportunistas y los eternos paracaidistas, sin trayectoria ni mérito alguno, que sólo persiguen, las ventajas personales y los beneficios dinerarios; claudicando y traicionando los ideales y doctrinas, y defraudando y estafando a la ciudadanía y a la gente… La República Argentina, hoy, más que nunca, necesita de una manera urgente y perentoria, el sublime ejemplo moral, del general Manuel Belgrano, porque, infortunadamente, carecemos de referentes y arquetipos válidos, que nos señalen el esperanzado rumbo del futuro: ese camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. Los Hombres, como los árboles, se conocen por sus propios frutos.

El ejemplo moral del General Belgrano, por el procurador Carlos Arman             do Costanzo, fundador y director – organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Posta y fiel general Manuel Belgrano, en el nombre del guapo sabalaje, hoy, le quiero batir este homenaje, por su gran honradez, sin un afano… Hoy, remanyo su cuore, noble y llano, su polenta, sus luchas, su coraje; su total rectitud – minga de raje -, su mistonga humildad, su limpia mano… Hoy, remanyo su flor de patriotismo, su bondad, sin camelo ni egoísmo, sus valores, su pinta verdadera… Y sé bien, porque así, lo voy pispiando, que su ejemplo moral, está flameando, en el alma y el sol de la Bandera.

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