Reflexión lunfarda: La Patria unida y solidaria, que ponga fin a la Argentina del siempre lo mismo…

La reflexión lunfarda de la fecha, nos invita a meditar, sincera y profundamente, acerca de la urgente y perentoria necesidad, de recuperar los principios y valores morales, humanos y espirituales, y volver o retornar, de un modo auspicioso y promisorio, a la hermosa  Patria unida y solidaria. Volver a la Patria del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la lucha y las actividades productivas, capaces de generar empleo, bienestar y riqueza, y contribuir de esa manera, al desarrollo, el progreso, la expansión, la prosperidad y, el engrandecimiento de nuestra República. Volver a la Patria de la justicia, la honestidad,  la transparencia, las actitudes ecuánimes y equitativas, la integridad ética  y, la rectitud, probidad y entereza de conducta;  frente a la corrupción y la impunidad, los pactos de silencio cómplice, la ausencia de oportunidades, y las notorias  desigualdades  sociales. Volver a la Patria de la unión fraternal, el abrazo, la  afectuosa amistad y, la amplia y saludable concordia;  delante de las posturas extremas e irreconciliables, los pensamientos sectarios, fundamentalistas  y dogmáticos, los furibundos odios y coléricos rencores,  las férreas antinomias, las hondas y pesadas grietas y brechas, las insalvables e irreductibles  desavenencias y  discrepancias y, los marcados y tristes  antagonismos. Volver a la Patria de la solidaridad, el espontáneo y franco amor hacia el prójimo y nuestros semejantes, el gesto piadoso y caritativo y, la mano de ayuda, auxilio y socorro, siempre abierta, desinteresada  y generosa; frente al total y absoluto egoísmo, la fría indiferencia, la falta de compromiso y las ruines y vanas mezquindades. Volver a la Patria de la humildad, la sencillez, la nobleza y,  la dulce y magnánima vocación de servicio; delante de la soberbia, el afán de superioridad, el acentuado engreimiento personal y la repudiable petulancia. Volver a la Patria de la verdad, delante de los anuncios y falsas promesas,  las cortinas de humo,  las apariencias engañosas, los eternos vendedores de imagen y el ilusorio cartón pintado; menos inútiles y meras palabras, y más hechos concretos, tangibles y positivos… Volver a una Patria dispuesta, a la auténtica  transformación y  el efectivo cambio; frente al país del siempre lo mismo, donde las cosas siguen siempre,  como están, no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada, siempre se habla mucho de lo mismo, todo resulta igual, todo da lo mismo y, todo termina inexorablemente siendo, siempre lo mismo… El país, en el cual, encontramos gente que, se ha hecho y se hace rica, de una manera ilícita, viviendo de arriba, sin laburar, y contrariamente, siempre pierde, se perjudica, se funde y se empobrece, el ciudadano bueno, honrado y laborioso, que trabaja… Hoy, más que nunca, debemos predicar y sembrar, con el buen ejemplo de vida, y recobrar el hábito y la conciencia, la mentalidad y la sagrada cultura del trabajo; volviendo, precisamente, a la Patria de la pujante laboriosidad, la producción y el crecimiento económico. No podemos aguardar resultados distintos, haciendo siempre lo mismo; para que triunfe el mal, sólo se necesita que los buenos no hagan nada, a fin de impedirlo; los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo y, los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian, por sus obras, sus realizaciones y sus propios frutos… Sólo existe únicamente, un luminoso y esperanzado rumbo posible: Volver…,  volver al camino de la Educación, la Honestidad y el Trabajo. Volver…, volver a la Patria fraterna y solidaria, sin grietas ni divisiones, de la reconciliación y unión, de todos los argentinos…

La Patria unida y solidaria, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente, de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Yo quisiera una Patria solidaria, de pulenta, de embale y de laburo; un buen cacho de sueños y futuro, flor de morfi y la guita necesaria. Una Patria fetén y extraordinaria, que nos banque este tiempo fiero y duro, carburando después – fato seguro -, el amor bien debute y la paz diaria… Una Patria, de cuore siempre unido, el reencuentro fratelo y más sentido, una vida sin broncas ni venganza… Y que así, bajo el sol de otra matina, hoy, renazca la pinta de Argentina, con la jeta feliz de la esperanza,

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