Reflexión lunfarda: Los vendedores de imagen, y el ansiado triunfo de la Verdad…, en la Argentina del siempre lo mismo…

En los tiempos que corren, de nuestra Argentina actual, suelen proliferar, con bastante y muy reiterada frecuencia, los tristemente conocidos vendedores de imagen, especialistas de la fatua figuración, la frívola apariencia, el mero aspecto exterior y, el superfluo cartón pintado; quienes, de una manera manifiesta y alevosa, engañan, mienten, defraudan y, estafan moralmente, a la opinión pública y a toda la ciudadanía. Los nefastos y eternos vendedores de “cortinas de humo” y “pescado podrido”, que embaucan a la gente, sin ninguna intención, o el menor propósito, de favorecer a los sectores trabajadores y populares, ni contribuir al bien común y el bienestar general. Los perniciosos vendedores de imagen, carentes de trayectoria personal, de genuinas y positivas obras, de concretas y tangibles realizaciones y, de auténticos y enaltecedores méritos, que utilizan las redes sociales, para enviar mensajes de texto y presentarse, como lo que no son; ofreciendo únicamente, una fachada ficticia, una realidad inexistente, sólo palabras, marketing, publicidad y vulgar propaganda. Los especuladores y tan negativos vendedores de imagen, que hacen el propio juego, en búsqueda de sus intereses, conveniencias y beneficios, sin ningún objetivo, tendiente a llevar a cabo, un auspicioso y esperanzado cambio, en favor de la gente y los anónimos y esforzados ciudadanos que, van forjando y construyendo, silenciosamente, la patria nuestra, de cada día… Los repudiables vendedores de imagen, dentro del penoso contexto, de la Argentina del siempre lo mismo, donde no cambia nada, nunca pasa nada, todo queda en la nada – la impunidad, total y absoluta -,  siempre se habla mucho de lo mismo, todo da lo mismo – una persona honesta y decente, o un malandrín y delincuente – y, todo al fin, termina, inexorablemente siendo, siempre lo mismo… La Argentina de las falsas promesas, los vacíos y estériles anuncios, la constante hipocresía, las permanentes desigualdades e injusticias, la improvisación, la corrupción y el chanterío; en la cual, hay gente que, se ha hecho y se vuelve rica, en forma ilícita, sin trabajar, y contrariamente, siempre pierde, se empobrece, se perjudica y, hasta se funde, en el plano económico, el ciudadano bueno, honrado y laborioso, que trabaja… Hoy, más que nunca, delante de los vendedores de imagen y de mentiras, debemos, de un manera y fervorosa, reivindicar, exaltar y, levantar la bandera de la sagrada y sublime Verdad. Jesús en las maravillosas páginas del Evangelio nos decía, cuando Pilatos -en el crucial momento del infame proceso, que lo condujo al sacrificio y la muerte del Calvario -,  le preguntara si era un  rey: “Tú lo has dicho, yo soy Rey, yo para este he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad; todo aquel que es de la Verdad, escucha mi voz”. Y también, en el aleccionador y bello texto evangélico, Jesús, nos advertía: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro, son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. Acaso, se recogen uvas de los espinos, o higos de las zarzas. Todo árbol bueno, da frutos buenos, y todo árbol malo, da frutos malos. Por sus frutos los conoceréis”. Los Hombres, como los árboles, se conocen y aprecian por sus propios frutos.

Basta ya, de engrupir a la gilada, por el procurador Carlos Armando Costanzo, fundador y director-organizador del Archivo Literario Municipal y el Salón del Periodismo Chivilcoyano, y miembro correspondiente de la Academia de Folklore de la Provincia de Buenos Aires y la Academia Porteña del Lunfardo.

Basta ya, del bolazo y el camelo, las parolas, el verso, la sanata, y el chamuyo del chanta y el pirata, que al final, te empaquetan, hasta el cielo… Basta ya, del que tira un buen anzuelo, y te mete la mula – mala pata -: mientras la situación, te morfa y mata, y te siguen mintiendo, pipistrelo… Basta ya, de la eterna milanesa, que te llena, che, loco, la cabeza, y te vende un buzón – linda avivada -… Remanyá lo que bato, paparulo, y escúchame este espiche, de un chitrulo: Basta ya, de engrupir a la gilada. Porque todos queremos, sin tardanza, frente a tanta tremenda falsedad,  que en un tiempo futuro, de esperanza, triunfe, posta y debute, la Verdad.

 

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